Me niego a poner nombres a los sentimientos.
No quiero poner precio, fecha de caducidad,ni sabores a los besos, ni color a los momentos negros.
Es mejor dejarlos pasar.

18 noviembre 2011

Recuerdos


A veces pienso que soy la persona más simple del mundo, la menos complicada, que gasta minutos tontos analizando qué es lo que causa este alocado desorden en mi esquemática y sutílmente amueblada cabeza. ¿Será todo lo que esta pasando a mi alrededor últimamente?, ¿seré yo que estoy cambiando la disposición de los muebles de mi cabeza?... La respues a esas preguntas no la tengo; quizás me esté engañando a mi misma diciendome que no me importa nada que soy así: simple, dulce y salvaje. Pero puede que me importe demasiado, hasta el punto de quedarme mirando unas estúpidas fotos como una imbécil, pensando como hacer para que las cosas cambien. Y aún recuerdo el sabor que tenían sus caricias. Odio los nostálgicos sentimientos...
Aún así, son estas cosas las que hacen que te des cuenta de lo que es puro y real. Como dijo Calderón de la Barca "cuando el amor no es locura, no es amor". Lo que yo me pregunto es a qué tipo de locura se refería al decir estas palabras; igual quería decir la locura que causan en mi esos sentimientos... o puede que se refiriese a la locura de no saber cómo realmente me siento ahora mismo. ¡Qué complicada puede ser la vida!. Una acción tan simple y sencilla como respirar, en realidad es un largo y complicado proceso en el que intervienen muchísimos factores que están interconectados entre sí. Por esto somos capaces de andar, hablar movernos... Nos hace poder ser sociables y conocer a gente..
Toda acción tiene sus consecuencias, pueden ser buenas o malas, pero es el tiempo el que dirá cual será el resultado. Puede que luego te arrepientas de determinados comportamientos pero esto debería alegrarnos por ver lo que con ello conseguimos en ese determinado momento en vez de pensar sólo en las malas consecuencias que hay ahora. No nos podemos lamentar y ahogarnos en nuestra frustración por haber hecho lo que en nuestro momento creíamos que era lo que debíamos hacer. No podemos. ¿Y por qué lo hacemos?. Fui yo quien dije en ese momento que era lo que yo creía que debía hacer, seguí lo que me decía mi conciencia, lo que susurraba mi corazón o puede que sólo fuese un impulso salvaje pero eso da igual. No me deje manipular con las opiniones que todos los que hablaban, puedo decir, que fui libre por esa pequeña fracción de tiempo y eso es lo que hoy hace que me sienta bien.
Cada uno debería perseguir lo que quiere sin importarle lo que pueda ocurrir, ir a lo que le hace ilusión y luchar siempre por ello. Puede que la gente diga que no lo vas a conseguir, pero todos ellos son personas que no creen en sus sueños, no tienen fé en si mismos, no tienen ni un ápice de valentía y mucho menos de libertad. Que sí, que yo como la que más he cometido infinidad de errores. He tropezado una y otra vez con la misma piedra y siempre cayendo de bruces. Cuantas veces he llorado por quien no debía ni se merecía una lágrima mía o me he reído con falsas amistades... Siempre perdonando sin guardar rencor. Cuando quise me callé te quieros y otras veces he regalado alguno sólo por cumplir. ¿Y quién no lo ha hecho?. También me he callado verdades por no herir. Demasiadas cosas he hecho, pero cada una de ellas las he hecho porque yo quería en cada momento y de ello no me puedo arrepentir. Que el secreto de la vida está en vivirla, intensamente, cada día y cada noche. Siempre siguiendo lo que tu corazón te diga.

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