Me niego a poner nombres a los sentimientos.
No quiero poner precio, fecha de caducidad,ni sabores a los besos, ni color a los momentos negros.
Es mejor dejarlos pasar.
06 noviembre 2011
Realidades alienantes
Cuando caminas sin rumbo es imposible que te pierdas en algún punto del camino.
Todas las noches era la misma historia. No salíamos a emborracharnos, ni a buscar el calor de un hombre o bailar como posesas. No. Salíamos a vivir, a observar como la gente fluía por esas aceras gastadas, perdidas en la famosa Zona Vieja de la ciudad de Vigo. Trotábamos de bar en bar buscando nuevas experiencias, nuevas aportaciones de los que yo llamo habitantes de la noche: aquellos que es imposible encontrar a plena luz del día y si algún día los ves pasan completamente inadvertidos cuando en realidad tienen mucho que contar. Aquellos que se esconden de la gente "normal", por asco o por pena, no lo sé. Los verdaderos filósofos, pensadores y dueños de la inteligencia perteneciente al campo de lo útil y práctico para la vida. Los reprimidos poetas. Quizás los que más han sufrido. Los incomprendidos. Aquellos que toman por locos. Pero puede que con la noche se apaguen las luces permitiendo a las personas sacarse la careta que la sociedad nos hace ponernos, permitiéndoles salir de su cueva.
Siempre nos gusto aprender en nuestra propia piel las experiencias que la vida prepara para nosotros y muchas de ellas son en estos momentos en los que realmente aprendemos. Sobre todo acerca de las personas, sus comportamientos, lo que las apariencias pueden ocultar... Distintas visiones que le damos al mundo, retocándolo con nuestros propios ideales, orientándonos al cumplimiento de nuestros sueños o expectativas y apoyando nuestros pensamientos con las opiniones de nuestra piña. Nuestros amigos.
¿De dónde sale la magia que hace que los amantes de la búsqueda de la verdad amemos la noche?.
Tendemos a no fiarnos de lo que otras personas cuentan sobre distintos aspectos de la personalidad de los individuos que habitan nuestro mundo, y yo no me creo (o quizás no me quiera creer) el funcionamiento de la mente humana en muchas situaciones del día a día. Cuando hablas con alguien llega un momento en el que si escuchas atentamente, podrás meterte en su cabeza, en su corazón, en cada una de sus respiraciones y entender la vida en su pura esencia. Todo lo que tú no has vivido transmitido por alguien que sí lo ha hecho, cara a cara. Alguien que se ha planteado una forma alternativa de vida, olvidando las censuras, los bloqueos y las barreras implantadas.
Personas que piensan que son ellos los raros cuando en realidad son sólo distintos al patrón que esta sociedad pretende imponer. Personas a las que machacan con estúpidos prejuicios. ¡Malditas apariencias, tabús y etiquetamientos!. ¿Qué le pasa a la gente?, ¿quieren un mundo lleno de clones sin cerebro que se amolden a lo que a unos pocos les viene bien y han propuesto como lo moralmente correcto?. Moralidad... Encima hablan de moralidad...
Cuanto hemos aprendido gracias a estos maestros, habitantes de la noche. ¡Mundo, lanzad vuestra careta al aire y enseñad vuestro verdadero yo!. No os dejéis dominar, someter, no os dobleguéis. Decid adiós al sometimiento. Vivid como personas individuales y especiales. Empezad a conocer vuestro interior y os aseguro que así, llegareis a la completa, pura y divina felicidad.
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