Me niego a poner nombres a los sentimientos.
No quiero poner precio, fecha de caducidad,ni sabores a los besos, ni color a los momentos negros.
Es mejor dejarlos pasar.

24 abril 2012


Quiero que me mires a los ojos y me digas lo que ves. Quiero que el cielo se refleje en tus pestañas y me susurre al oído de qué color es el viento que cada mañana sopla en mi ventana. Quiero una vida llena de retos, de promesas por cumplir, de paseos bajo la lluvia y noches estrelladas. Quiero oír las sonrisas que se esconden bajo sus bocas, los pensamientos del día a día y las lágrimas de quien se esconde detrás del gris que se respira.  Quiero detalles todos los días, despertarme con el sonido del mar y alguien a quien abrazar. Quiero caminar sin rumbo, tropezando con cada una de las piedras y sintiendo el placer de levantarme después. Quiero a mis amigos a mi lado, juntando cada uno de sus mundos en busca de la creación de nuestro mundo. Quiero acostarme pensando en lo que he aprendido pero sobre todo en lo que me queda por aprender. Quiero poder querer lo que deseo y seguir deseando lo que podría querer. Quiero amor, esperanza, cariño, confianza y momentos que recordar.
Que una vida sin querer no es vida y a la vida, hay que quererla.

La niña océano.


Marzo siempre ha sido un buen mes. Todos los años nos regala las nuevas sorpresas que harán que nuestra vida cambie, de uno u otro modo. Este año sin embargo, no  tenía muchas esperanzas en mi mes, pero como siempre, la vida hace que el mundo de una vuelta de 360 grados y se coloque en la posición en la que los sueños e ilusiones se cumplen.
Llegas un día a casa y notas algo parecido a un click. Algo que te hace pensar que puede que avecinen cambios. Estos cambios no tienen porque ser grandes, pueden ser verdaderas tonterias pero he de decir que esta vez han sido aproximadamente 165 cm de grandes.
Siempre he pensado que la vida es un juego en el que sólo hay dos jugadores aunque muchas partidas. Normalmente, los juegos se basan en la competitividad por lo tanto sólo suele haber un ganador y un perdedor. Aquí, encontramos que aplicándolo a las relaciones interpersonales se produce una lucha entre diferentes sentimientos que nuestro cerebro crea y nuestra alma anhela, y los intereses de cada uno. Si se juega mal la partida encontramos a ese ganador y a ese destruído perdedor. Cada momento, es el movimiento de una ficha, que lleva asociadas diferentes atributos dependiendo de las ideas de cada persona. La decisión es individual.
Pero en un juego hay muchos otros factores importantes. Por un lado las metas, ¿qué esperamos conseguir con el movimiento de esa ficha?... Por otro lado las reglas, ¿hasta dónde estoy dispuesta a llegar por esa persona?.
Pues bien, a mi me gustan las personas que consiguen tener una meta común o que simplemente se dejan llevar sin importar la meta, sólo continúa caminando, jugando. Las personas que dejan a un lado el ganar y comparten, siempre tirando los dados sin miedo a poder perder y eliminando etiquetas. Éso no es nada fácil ya que normalmente el egoísmo tira mucho y, a pesar de que quien no arriesga no gana, la respuesta más sencilla es comodamente descansar en cuanto llegas a una casilla denominada "casa",  pero... ¿qué pasa si de un día para otro encuentras a una persona que realmente es así, que juega sin miedo acompañando en el viaje a la ficha compañera?. Cuando ésto ocurre aflora algo escaso, pero esencial para la vida de cualquier persona. La amistad.
Muchos dicen que la amistad hoy en día está perdida, destruída por la falsedad de quienes pueden y no quieren... Pero yo aún creo en los abrazos, en lo simple, en las sonrisas, las confidencias... las tardes lluviosas en una nublada ciudad. Canciones,  pensamientos compartidos, miradas cómplices, visitas fugaces, regalos inesperados, confesiones, miedos ocultos... El inicio del paso de lo desconocido a la unión.
A cada persona que aparece en mi vida, me gusta atribuírle algo característico. A esta persona en cuestión he decidido llamarla la niña océano. Inmenso, eterno, lleno de fuerza, con mucho más de lo que a simple vista puedes ver... Y a su vez inestable, en continuo desequilibrio... Todo lo que lo hace único. Así es ella. En poco tiempo he rozado la piel de su dolor, me he sumergido en el sonido de su risa y saboreado el color de su viva música... Una amistad no regalada, trabajada desde un primer día con empeño y cariño ya que, al fin y al cabo, hoy en día no hay nada gratis. Sin nada que ocultar y máximo respeto a las decisiones tomadas. Un saber escuchar hasta lo que no se dice pero aún más importante un saber callar. El no aprisionar y saber decir en el momento adecuado las palabras mágicas, precisas. El compartir, dar y recibir... Ese respeto y generosidad que todos deseamos cuando pensamos en alguien con quien compartir momentos.
Esa es ella, un inmenso océano. Un acéano de palabras y letras. De algo que va mucho más allá de simples frases, lleno de significado. Un océano que cada día me invita a cruzarlo a nado y del que cada noche salgo victoriosa con una nueva lección aprendida. Una travesía peligrosa a veces... pero aún cuando se acerca un maremoto siempre sé que está conmigo y con eso es más que suficiente.
Que cuando consigues algo así, ni las ráfagas de viento más fuertes pueden conmigo. Ni las duras olas consiguen hundirme o asustarme. Un viaje con un claro significado. Un viaje que significa amistad.

27 marzo 2012

Primavera

Son las tardes de primavera, con el aire cargado de promesas, de vientos mejores y trozos de cielo... de aromas de flores. Oigo que me hablas al oído, de relojes antiguos que capturan momentos pasados y besos perdidos. Y vamos hablando y contando, tú y yo desgranando como las cuentas de un collar, los pedazos de dos almas perdidas y nuevamente reencontradas en ese lugar de luz, donde nacen los grandes amores.
Convertimos nuestro cuerpo en un simple reflejo; es el espíritu de un débil aliento, alegría que cambia al llanto convirtiendo los momentos nuestro recuerdo. Valoro de nuevo qué somos, porqué luchamos, sufrimos y nos peleamos cuando aun la vida riega los minutos que alinea los pasos. Tanto, tantísimo tiempo pasamos en mirar ombligos, en rabietas banales sin sentido... conflictos, sandeces, tonterías, estupideces. Que ahora, aquí, presente bajo tu sombra, miro el silencio que asoma, no temo, no me asusto, no tiembla mi cuerpo. Es la pena quien quema, la vergüenza quien araña, el arrepentimiento del remordimiento quien mata.  Se aferran truenos y tormentas a paredes, techo, cornisas de algún abismo. Cuando la vida se pierde poco a poco, la pena cicatriza en heridas resignadas que nunca se olvidan, fijadas cual quemadura a las entrañas que maduran, primavera.

13 marzo 2012

Mis noches o las nuestras.

Eran mis noches o las nuestras. En el silencio de las miradas una puerta chirriaba, algo se cerraba y no corría el aire en la habitación. Recios latidos siguiendo el compás que marcaba la intensidad de la luna llena en la negra noche de los fantasmas olvidados. Pero eran mis noches o las nuestras.
El sol fundió cada suspiro en el barco que naufragó y renació entre la espuma marina, enredando el pelo de las bellas y astutas sirenas que con sus cantos sumergen a los navegantes en la perdición; y por las noches, sus delicadas noches se difuminan en la salitre marina coloreando el mar de cristalizados poemas, cortando nuestros sueños al dormir. Siempre en mis noches o en las nuestras.
Encallaba en la tierra la sombra de los océanos volteados, mareados sobre el cielo de un espacio sin manos, sin caricias, sin lados... Aún así, detrás maúlla un gato sordamente y es la desilusión negra de tu noche. La nuestra.

11 marzo 2012

La vuelta


Él pensaba que había vivido todo. Guardaba bajo llave el manual de la vida, ese que le decía como actuar en cada momento, a quién escuchar, como tratar a la gente... 
Pasaban los días y de forma sistemática respondía ante lo que se presentaba ante él, sin darle vueltas a nada, siguiendo el estricto guión que había creado con el fin de facilitar y simplificar todo. Respuestas abstractas ante preguntas complejas y poco interés en intentar entender lo que de ese listado se desviaba. Y como todos nos imaginamos al verle, llego el día en el que algo se salío de su sitio. Sus respuestas no eran válidas en esa situación, no le servía la repetición sucesiva que hasta ahora había guiado su vida.
Que no hay pautas marcadas ni sólo pasa un tren en tu vida. De los errores, sí, de ellos podemos sacar mucho más que de todos los aciertos de los cuales no enorgullecemos. Nadie nos puede enseñar cómo vivir; de nada vale engañarnos, criticar cosas que luego hacemos. ¿Quieres no decepcionarte con nada?. Deja de esperar que actúen para favorecerte a ti. Muchos lo harán, pero no olvides que el altruísmo espontáneo no existe. Deja de fallar a quien te cuida y de mimar a quien no para que te mime. ¿Qué objetivo tiene eso?. Y si ves a esa persona, no te acuerdes de lo que no vale la pena recordar, pero sí de lo que fácilmente se olvida y no se debería olvidar. 
Y ahora, ¿dónde guardas las lecciones que me dabas sobre cómo debía actuar, hablar, reír, cantar, soñar...?. La moneda que antes dejaba a la luz la brillante cara ahora muestra una brillante cruz.
Vida, incertidumbre y vueltas, muchas vueltas. Un plato al que no estoy dispuesta a renunciar.

09 febrero 2012

Yesterday

Me gustaría parar el reloj, volviendo sus manecillas a la posición inicial, marcando la hora del tiempo que nunca ha pasado pero que creímos rebasar. Olvidemos la fecha y el lugar, el sonido de los coches al pasar y esa sensación de estar atrapados siempre en el mismo sitio. Quememos los recuerdos de lo que hicimos, los propositos de lo que quisimos hacer y los sueños que nunca haremos.
Un bombardeo que resuena y vibra en mi cabeza. Sensación del tiempo que corre aprisa, sin detenerse, dictado por el monótono compás del rígido segundero. Perdemos el aire intentando respirar entre el contaminado humo negro que nos rodea... Pasos que no se dirigen a ninguna parte, moviendose sin parar, siguiendo un camino difuso del cual nadie sabe cuál es el final. Almas que se aferran a lo que creen ser y nunca fueron, que siguen girando con o sin voluntad pegadas al imparable rodar de esas manecillas. No se puede vivir completamente a oscuras, perdidos en el miedo a la incomprensión y la incertidumbre que la vida nos ofrece.
Enciéndelo tú, no permitas que consuma tu cabeza, no te sientas solo en este mundo en el que todos somos tan iguales y tan distintos. Avanza aceptando los brazos que te tiendan la mano e ignorando los que no lo hagan, y recorre la vida que no deja de girar con la gente que enciende la luz cuando vas a pasar.

03 febrero 2012

Sonríe, vive, sueña.


Me levanto con el cuerpo varios centímetros separado del suelo. La fuerza gravitatoria no existe cuando tus pensamientos te elevan arrastrándote entre torbellinos de sensaciones que la vida fabrica difuminando brillantes colores que animan a recorrer el mundo con los todos los sentidos al unísono.
No necesito buscar la felicidad, pues ella me encuentra cada mañana con su elegante y sutíl forma de presentar los acontecimientos. En cada persona, cada duda, cada encuentro inesperado... Todo está preparado para conseguir sacarme una sonrisa. Inútil la búsqueda de aquellos que intentan rastrearla como algo concreto sin darse cuenta de que cada instante ella nos fuerza a encontrarla. Viven pensando que ésta es algo definido hasta el día que se encuentran con que esto no es así.
Cada persona la puede encontrar en muy distintas actividades, formas y colores. Es como un fuerte impulso que te levanta y hace que los ojos brillen de una forma expectacular y, cuando lo alcanzas, al ser capaz de sentir este sentimiento aunque los protagonistas sean otros, habremos alcanzado el mayor grado, la cima. El impulso único y personal que hará que el mundo gire tal y como queremos, a la velocidad perfecta, en el sentido correcto y bajo una alta comodidad.
No es difícil buscar un lado positivo a todo lo que pasa si abres tu mente, si cambias el oír por el escuchar, el tocar por el sentir, el ver por observar, el catar por saborear y el oler por exhalar. Simplifica los problemas engrandeciendo el eco de la sencillez para lograr disfrutar la complejidad de lo que nos rodea. Siéntete insignificante pero importante a la vez y dibuja con un fino pincel las líneas del camino que deseas seguir,eso sí, sin soltar la goma de borrar que puede dar el giro que en algún momento todos necesitamos.
Sonríe, vive, sueña.