Me niego a poner nombres a los sentimientos.
No quiero poner precio, fecha de caducidad,ni sabores a los besos, ni color a los momentos negros.
Es mejor dejarlos pasar.

03 mayo 2012

Abrazos.


Todos los días, me repiten una y otra vez distintas técnicas para combatir la ansiedad, la depresión, la frustración, la falta de autoestima... Problemas muy comunes que a todos nos han afectado o nos pueden afectar en algún momento de nuestra vida. Todos estos remedios que proponen, se basan en diferentes estrategias cognitivas, conductuales, emocionales incluso farmacológicas. Pero un punto esencial y poco tratado son los abrazos. Lo propondría como una nueva técnica..."Abrazoterapia".
Diversos experimentos han comprobado (para quienes no han tenido la suerte de experimentarlo en su propia piel) que las muestras de afecto fomentan el crecimiento y el desarrollo de forma positiva en las personas. Todos necesitamos afecto físico para sentirnos bien y una de las formas más sencillas, generalizables a todos nuestros grupos sociales y extrapolables a casi cualquier situación son los abrazos... ¿Quién no va a necesitarlos hoy en día, en una sociedad que cada vez se vuelve más fría, competitiva, que nos invita continuamente al individualismo, a cumplir nuestras metas personales sin importar las del resto...?.
Cuando abrazamos a alguien nos retroalimentamos con nuestras energías. Llevamos la vida a algo más que pensamientos, la llevamos a los sentidos del tacto, la vista, el olfato y el oído. Sujetamos fuerte a una persona, estableciendo una conexión más fuerte. Vemos su cara, normalmente van acompañados de dulces sonrisas... Nos impregnamos del olor de esa persona y escuchamos su respiración acelerada. Reafirmamos la confianza en nuestros propios sentimientos y reforzamos los suyos. Puede que a veces sea por no encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que queremos transmitir...
En mi caso, necesito cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenerme contenta y doce para crecer. El contacto con nuestra piel es muy importante, es nuestro órgano más grande, el que cubre nuestro cuerpo, y tenemos que cuidarlo y darle mucho cariño. Cuando alguien te da un abrazo, esta cubriendo una gran parte de piel, se está comunicando con cada uno de tus órganos y les está dando vida. Además de ser un idioma universal para la comunicación.
Cuando abrazas, te sientes bien, dejas a un lado el miedo o por lo menos lo compartes, abre el camino al sentir, eleva nuestra autoestima, deshace poco a poco la soledad, alienta a compartir... al altruísmo, hace que nos quede energía para continuar después de un duro día... Todo efectos positivos.
Y por si esto no es suficiente, no contamina, recarga las pilas, es portatil, hace que los días felices sean mejores y los días tristes se hagan algo más felices... No tiene restricción de lugar, da sensación de seguridad, pertenencia. Consigue llenar los huecos de nuestra vida y nos deja esa sensación de bienestar que tanto nos gusta. Armoniza nuestros corazones al igual que la risa.
Algo que sale directamente del corazón, casi sin pasar por la mente....

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